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[Entrevista] J.J. Vargas nos habla sobre el final de House


Pilar Baena 21 junio, 2012 2
[Entrevista] J.J. Vargas nos habla sobre el final de House

¿Habéis oído hablar del libro House: patologías de la verdad? ¿No? Pues varios medios de comunicación se han hecho eco de esta publicación. J. J. Vargas profesor investigador de la Universidad de Sevilla con la colaboración del doctor Alberto Amador Gil han puesto en duda las dotes médicas del doctor House. Ambos confiesan que la mayoría de estos errores se deben a licencias de los guionistas que tienen que ajustar la realidad a la estructura narrativa de la serie. Pero este libro además sirve como guía perfecta para conocer a House y su equipo. Vargas ha estudiado la serie, analizado a los personajes y cada capítulo durante siete temporadas y por eso hemos considerado que no había nadie mejor para hablarnos del final de la serie.

Después de haber pasado tanto tiempo estudiando la serie para su libro House: patologías de la verdad. ¿Puede decirse que es usted el que más ha sufrido con su marcha? ¿O era de los que pensaba que tocaba ya?

Un poco las dos cosas. House es una de esas series que no quieres que se acabe nunca, pero al mismo tiempo te apena cuando ves que no da más de sí. Es inevitable cuando algo llega a ser tan especial. Supongo que cuando tengamos noventa años nos pasará algo parecido con nuestra propia vida, ¿no?

Cuando se estrenó el final de la serie en Estados Unidos y a su vez en Fox, la reacción de los espectadores no fue unánime. Algunos quedaron muy contentos con este final y otros se mostraron decepcionados. ¿En qué bando entra usted?

Yo soy de los absolutamente satisfechos. El capítulo es totalmente coherente con la filosofía de la serie, una especie de existencialismo dionisíaco: la vida es corta y no tiene sentido, por eso vamos a divertirnos con toda esta locura. Eso en el aspecto ideológico. En el puramente narrativo, la serie, que es en gran medida una metáfora de la vida, termina cada temporada con una “pequeña muerte” del protagonista, que da lugar a un renacimiento en la siguiente temporada. Entendiendo muerte como escapatoria, como forma que el personaje tiene de huir de sí mismo. Al final House acaba siendo consciente de que la única forma de salir de sí es hacerlo con todas las consecuencias… coincidiendo además con la famosa “falsa muerte” de Sherlock Holmes en el acantilado, personaje en el que el doctor se inspira de forma declarada. Y no llega a esta conclusión por sí mismo como siempre lo ha intentado, sino a través de Wilson, su “yang” particular, cuando éste se encuentra en el límite de su vida; algo que concuerda con el discurso sobre el “ser social” presente en toda la serie: en el fondo uno sólo es para sí lo que es para los demás. Y nada como la amistad, la amistad verdadera, para simbolizar esto. Por cierto, qué historia de amistad tan bonita, en una época en la que el concepto parece haber muerto en la ficción. Es como de western clásico.

¿Cuál cree ha sido el motivo de las quejas sobre este final?

Lo cierto es que no me he interesado en saber cuáles han sido las quejas. Cuando algo me parece tan evidentemente bueno, no suelo prestar atención a opiniones negativas. Suelen venir de gente que confunde “hacer crítica”, para lo que hace falta criterio, con “criticar”, para lo que no hace falta.

Sin embargo, sí que parece que no ha sido el mejor episodio de la serie. ¿Puede que se esperase demasiado? Por poner un ejemplo, el episodio Tres Historias de la primera temporada sigue siendo recordado como uno de los mejores y supera a este final.

Tres historias, que por cierto ganó el Emmy al mejor guión en su año, fue un capitulazo por muchas razones. La primera, porque fue el primero que incidía en algún sentido de la vida privada de House. Y la segunda, porque la estructura narrativa es fantástica, llena de engaños, manipulaciones, historias solapadas, giros de la trama… y con House desempeñando el papel de profesor de medicina, que es lo que en el fondo es siempre, aunque no lo quiera aceptar. Y en fin, sale Carmen Electra haciendo de sí misma… no se puede pedir más. Es un capítulo muy atípico, de ahí que David Shore, el creador de la serie, se reservara la dirección. Desde entonces Shore siempre ha dirigido los capítulos más raros, normalmente coincidiendo con los season finale, y es el caso de este último. En cuanto a comparar capítulos… la verdad es que no creo en eso. Cada capítulo tiene un sentido y pide una estructura diferente. Que el capítulo final tenga un cierto tramo introspectivo no implica que sea peor, sólo que puede no gustar a quienes no les gusta lo introspectivo. A mí este último capítulo me ha llegado a poner un nudo en la garganta, algo que no puedo decir de ningún otro capítulo de la serie. Será que me va lo introspectivo.

 ¿Cuál cree que ha sido la razón del desgaste de House?

Supongo que el hecho de que no hicieran una segunda criba a tiempo. La primera gran depuración de la serie tuvo lugar al final de la tercera temporada, con la marcha del equipo de House, que dio lugar a una cuarta temporada divertidísima (y muy corta, fue el año de la huelga de guionistas), con toda aquella gente compitiendo por una plaza en el servicio de Diagnóstico. Desde entonces, hasta el gran giro final de la séptima temporada, la serie ha puesto en juego repetidamente a los mismos personajes. Al final intentaron centrarse en la imposible relación entre House y Cuddy, y aquello supuso una diferencia, pero el cambio no fue lo bastante grande. Creo que el giro llegó una temporada tarde, y por eso la serie se enquistó.

¿Qué pensó al ver el último capítulo de la séptima temporada? ¿Le chocó la reacción de House al estrellar su coche contra la casa de Cuddy? Llegaron muchas críticas al respecto debido a la violencia del acto. ¿Fue un error de guión querer sorprender a esos niveles? ¿O considera que esa era la evolución lógica de House?

Aplaudí muchísimo la valentía de los guionistas, teniendo en cuenta la avalancha de corrección política que debieron intuir que se les vendría encima. Creo que este acto es totalmente coherente con el personaje. House es un genio, pura inteligencia lógica, pero en situaciones emocionales sólo es capaz de balbucear o comportarse como un cavernícola. Para él entrar en una relación sentimental requiere de un proceso extremadamente tortuoso, porque teme ser dañado. En realidad la clave del personaje es su fragilidad. Al mismo tiempo es alguien absolutamente excesivo, y teniendo en cuenta la situación que se plantea en la séptima temporada, tenía que explotar por alguna parte. A propósito, la anécdota me recuerda mucho a John Von Neumann, el creador de la teoría matemática de juegos, a quien parodian en Teléfono rojo, volamos hacia Moscú, que además de ser muy parecido a House (era un genio de la lógica incapacitado para las relaciones sentimentales, con una minusvalía motriz, muy aficionado a las bromas y chistes de mal gusto), siempre estaba estrellando su coche en los sitios más insospechados.

Los guionistas no parece que se hayan arrepentido de este final y se justificaron diciendo que la intención de House no era matar debido a que ya no quedaba nadie en esa habitación. Pero desde el punto de vista del personaje y dado que House se ha arrepentido pocas veces de sus actos ¿cree que ha olvidado ese acto y se ha perdonado? ¿O su sentimiento de culpa le acosará durante más tiempo?

Supongo que ni los guionistas lo saben, pero es cierto que House, al contrario que Chase, no es muy dado a sentirse culpable. De hecho su forma natural de ser tiende más bien a reflejar la culpa en otros. “El Infierno son los otros”, como diría Sartre. Aunque su gran drama es precisamente que es incapaz de escapar de sí mismo, lo cual también es una inquietud muy existencialista. House es una contradicción constante, y eso lo hace terriblemente interesante.

En una entrevista mencionaba la ocurrencia de este capítulo al decir lo de “la medicina no interesa”, algo que se pone de manifiesto en su libro, ¿qué es lo que enganchaba de la serie entonces? ¿La serie en sí o House?

La serie ha alcanzado una fibra sensible, una cuenta pendiente de los espectadores y del ser humano en general, que es la búsqueda de la verdad. Y la verdad en la serie tiene muchas caras. Desde los propios casos que resuelve House, hasta su comportamiento, desprovisto de cualquier máscara social. El empleo de la ironía, que es una forma de decir una verdad diciendo lo contrario y precisamente por eso de hacerla más brillante, más “verdad”. O el hecho de que todos los personajes se autoengañen de una forma u otra, o de que los doctores Kutner, Taub y Trece, un joven despreocupado, un hombre que invita a la confianza y una mujer de belleza deslumbrante, presenten fisonomías que “mienten” sobre lo que realmente son: un suicida, un infiel patológico y una joven sentenciada por la corea de Huntington. Y claro, también están las referencias constantes a la religión, la filosofía y la ciencia, lo que en mi libro llamo “las tres caras de la verdad”. Y todo esto es sólo un aperitivo… la serie es tremendamente rica en su exploración del concepto de verdad.

Muchos actores se presentaron al casting del malhumorado doctor, incluso Patrick Dempsey, el famoso McDreamy de Anatomía de Grey. ¿Podría haber sobrevivido esta serie con otro actor que no fuera Hugh Laurie?

Con estas cosas es imposible ser mínimamente objetivo. Cuando el equipo de producción vio a Hugh Laurie en el casting, Bryan Singer, el director, enloqueció de júbilo y David Shore, el creador, decía que no lo veía para el papel. Ha demostrado ser un sublime actor dramático, aunque desde luego las magníficas cualidades de Laurie como actor de comedia le han servido de mucho, porque el personaje se ha ido histrionizando. Los primeros capítulos, vistos con distancia, son bastante sosos en ese sentido. Y después está ese semblante adusto, tan inglés, que recuerda tanto a Sherlock Holmes, y ese gesto de ojos saltones que hace imposible no acordarse de Groucho Marx. Es imposible ser objetivo, pero una cosa es cierta: en la actualidad, no querría ver a otro actor interpretando el papel de Gregory House.

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2 Comentarios  

  1. Marien López Fernández
    Marien López Fernández 21 junio, 2012 a las 11:57 PM -

    Estupenda entrevista, Pilar, y los dos personajes, el autor y el doctor, la merecían.

  2. Bethany Neumann 23 junio, 2012 a las 10:18 AM -

    Muy interesante, me ha encantado!