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[Crítica] ‘Desafío total’: Are you serious, Farrell?


Carlos Jordán Gonzalez 18 septiembre, 2012 0
[Crítica] ‘Desafío total’: Are you serious, Farrell?

Vale, tengo que reconocerlo, la labor de tu preparador físico ha sido encomiable. Ha logrado dejarte un figurín bien definido, acorde con el protagonista malote y duro que necesitaba esta nueva versión de Desafío Total. Y también hay que reconocer cierto mérito a la persona que haya estado encargada del casting, porque pensar en ti como actor principal  para una película de este corte ha sido acertado (aunque no difícil, porque te empeñas en encasillarte en este género). Pero dejando a un lado estos halagos tengo que seguir con la pregunta. ¿En serio, Farrell, creías poder estar a la altura de Arnold Schwarzenegger?

Ya lo he dicho mil veces y no me cansaré de decirlo. Cuando escuché por primera vez que ibas a ser su sustituto me entraron ganas de ahorcar al que te había seleccionado. Aunque tengo que admitir que la versión que ha preparado Len Wiseman pedía a gritos al típico actor de cine de acción modernito antes que a un muscle-man del estilo de Vin Diesel. Pero chaval, no estamos hablando de un cualquiera, estamos hablando de un hombre que cuando rodó la versión de 1990, dirigida por Paul Verhoeven, aún mantenía mucho del físico que le había hecho ganar el título de Mr. Olimpia. Y por ello digo y diré que desde un principio estaba abocado al fracaso.

Dejando de lado este detalle (que para nada es insignificante), hay que admitir que en algo sí te pareces al T800, y es en la escasa riqueza de registros. Eres el tipo de actor que uno ve en una película y sabe que no le sorprenderá en otra que protagonices. Y por ahí te vas a escapar. Lo cierto es que la versión de Verhoeven hizo mucha mella en el cine de ciencia ficción; su Total Recall contenía ciertos elementos ochenteros que lo hacían nostálgico de una época espléndida para los efectos especiales (espero que capten cierto tono irónico). Y precisamente en ese campo sí que nos encontramos ante una mejora.

Pero ¿qué podíamos esperar? Han pasado 22 años, la técnica forzosamente ha evolucionado, y también las costumbres a la hora de hacer cine. Las maquetas han dado paso a todo un universo de diseño por ordenador, y en esta versión Liewesman demuestra que se le dan muy bien las computadoras. La recreación de la Colonia, uno de los dos rincones del mundo que han sobrevivido a las guerras que han acabado con él, y en el que se concentra la población obrera y sometida, es fascinante. Los robots que han sustituido a los policías están muy bien conseguidos, y en algunas escenas el dominio del movimiento de la cámara es francamente magistral.

El principal problema que tiene este Desafío Total es que tiene un guión demasiado ambicioso, mejor presentado que el de la anterior, pero que peca de falta de factor sorpresa, hasta el punto que se puede prever lo que va a pasar de manera casi automática. También hay una serie de clichés de los que no se escapa Wiseman: persecuciones en coche, explosiones, enfrentamientos hombre-hombre y mujer-mujer, etc. Y ya que estamos, hablemos de los demás protagonistas.

Respecto a las féminas tengo que decantarme por Kate Beckinsale, por la que siento una gran admiración. Su presencia en pantalla es mayor y más potente que la de Jessica Biel, y además se nota que tras tres películas de Underworld está curtida en la acción y las artes marciales. Biel es más una flor delicada, alguien a quien no le pega mucho el papel que le han dado. Y Bryan Cranston, aunque relegado a un plano secundario, vuelve a ensombrecer al resto demostrando que no hay papel lo suficientemente pequeño para él.

Haciendo un balance yo diría que es un blockbuster barato, que juega con la baza de la mejora en los efectos, pero que no logra causar el impacto que causó la versión de Paul Verhoeven en 1990. Al menos me consuela saber que asistí al cine con las expectativas por los suelos.

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