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[Opinión] Este invierno músculos, músculos y Six Pack


Marien López Fernández 18 octubre, 2012 0
[Opinión] Este invierno músculos, músculos y Six Pack

Cuando se hicieron públicos los nuevos dramas de la temporada televisiva norteamericana 2012-2013: Revolution, 666 Park Avenue, El Doctor Mob, Vegas, Chicago Fire, Last Resort, Nashville, y se conocieron las sinopsis de sus tramas y protagonistas, decidí que ya que por mi estatura, mis años y mis muchas lorzas estaba lejos de ser una hipster, que en cuanto escuchaba Sweet Caroline me convertía en una grounge llorona, para no desentonar ante mis seguidores del twitter actuaría como una  early adopters. Es decir, seguiría la nueva temporada en horario americano y la difundiría a velocidad de descarga de la antigua Megaupload; así ganaría influencia en la red y conseguiría por fin los mil seguidores. Pero como me levanto a las seis de la mañana tengo casa. Familia y soy muy vaga decidí seguir sólo las tres últimas.

Me temo que mi vida se ha impuesto a mis intenciones y he llegado tarde, que más que early se me debe considerar una late adopters. Pero no me desanimo. Si en Marte la Curiosity con tecnología española (os lo podéis imaginar, española ¿qué es eso?), ha conseguido cumplir los objetivos previstos, lo más probable será que yo también consiga algún día los mil seguidores; digo algún día, no fijo año ni década ni siglo.

Last Resort se estrenó el 27 de septiembre en la ABC, Chicago Fire (NBC), y Nashville (ABC), en octubre.

El porqué de mi elección es muy sencillo. Descarté Revolution porque las series que tratan de apocalípticos futuros me aburren. Por si no tuviéramos ya bastante con los mercados intentando acabar con el estado del bienestar vamos encima a aguantar que los de las teles nos quiten la electricidad o nos inoculen virus mortales, ¡vamos anda!

Tampoco me interesan especialmente las series de terror, seguí y seguiré American Horror Story porque soy fan de Jessica Lange, pero de 666 Park Avenue (ABC) sólo me tienta el edificio. El piloto no me ha parecido tan malo como dicen las críticas, sólo un poco ridículo en sus efectos especiales y en sus pretensiones infernales. Me ha quedado la duda de por qué, si la serie está basada en los libros de Gabriella Pierce, se parece tanto a un mix de novelas de terror, de Stephen King en particular.

Así, como en “El Resplandor” los muertos pululan por los pasillos con hachas en la mano; como en “Cementerio de Animales” los muertos resucitan a petición del interesado; como en la Zona Muerta vuelan murmullos de estorninos y como en “Los pájaros” de Hitchcock atacan, pero además como en  “la Semilla del Diablo” una pareja joven e inocente llega al edificio y el chico, ambicioso, sin duda traicionará a la chica. Un batiburrillo.

Y además algo imperdonable, un edificio como el Drake se merece como dueña y señora a una súcubo vestida por Anna Wintour, editora jefa de Vogue Nueva York,  en cambio nos encontramos con una Vanessa Williams pasada de estiramientos y vestida con el mismo apretado gusto que Victoria Grayson, y el McQueen que lleva la chica en el concierto de la filarmónica, pues qué deciros, que si hubiera tenido dos tallas más de copa tal vez hubiera lucido algo, pero tan escuálida parecía una escoba envuelta en una sábana roja.

Tal vez si no la cancelan hasta que aparezca Woopy Goldberg se ponga más interesante, pero por ahora la pareja demoniaca es demasiado del Upper East Side, que queda algo a trasmano del infierno.

El Doctor Mob nunca entró en mis quinielas, después de Los Sopranos cualquier serie que trate el mundo de la Mafia lo tiene difícil y además por si eso fuera poco con médico incluido, justo cuando aún recordamos House. No sé en que estaban pensando los de la Fox, y lo lamento porque en el proyecto hay involucrados gente que me ha caído muy bien tras su paso por Bones, por ejemplo Karla Kettner la responsable del emocionante  último episodio de la 7 temporada.

En cuanto a Vegas de CBS, casi se podía decir lo mismo, sabemos tanto de la fundación de la ciudad por Bugsy, la película de Warren Beaty, Casino de Martin Scorsese, por la segunda parte de El padrino y por los capítulos de la serie CSI Las Vegas dedicados al padre de la CSI Willows, que cualquier otra que toque el tema debería ser muy pero que muy original. No lo es. Un procedimental más en el que Chiklis hace de malo y el sheriff  (Quaid) lleva sombrero.

Pero es que además la presencia omnipresente del citado Dennis Quaid,  alias el escocido, me echa para atrás. Lo último suyo que conseguí ver,  hace tropecientos años, fue la película Un domingo Cualquiera, y eso porque aunque lo titulen como protagonista es un mero secundario y la presencia de Al Pacino lo salva todo. Pero es que es una película sobre fútbol y futbolistas y los que aparecen son de verdad, de la NFL y muestra como es su vida de hinchada y vacía cuando están en la cumbre, unos hombretones todo músculos y six pack a los que les cuelgan ciertos atributos que incluso el marido de la reina Victoria de Inglaterra, tan bien dotado, si estuviera vivo, envidiaría. Os prometo que he intentado ver los dos primeros capítulos y me ha sido imposible. Me he dormido. ¿Os vale como argumento de autoridad?

De las tres que decidí seguir mis razones son más o menos igual de espurias. A saber, en principio seguiría Nashville porque la había creado Carolyn Ann Khouri, la ganadora del Oscar al mejor guión original por Telma y Louise, pero también porque Connie Britten, la protagonista, ha sido Tamy Taylor y en mi corazón siempre habrá un lugar para quienes consiguieron que Texas for ever, fuera una señal de reconocimiento para unos cuantos frikis. Y por otra parte porque me encanta el Country.  En la cuerda floja con Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon y sobre todo El último Show de Robert Alman con Meryl Streep, Lindsay Lohan, Woody Harrelson y John C. Relly son mis películas musicales favoritas.

He visto el primer capítulo de Nashville y me ha convencido, con canciones escritas directamente para la serie, la banda sonora es impresionante, especialmente la última canción del piloto, “Si no te conociera”. Nashville con una trama central cercana a la mítica de Eva al Desnudo, cantante joven que se enfrenta a la reina del escenario, y subtramas relacionadas con la política y los hijos de bitch que controlan el poder en la ciudad, tiene lo necesario para atraer a todos los públicos, los del target de 18 a 49 años, que siguen a la cantante Taylor Swift, y a los viejos fans de Kris Kristofferson o de Kenny Rogers; una trama adulta con coprotagonistas guaperas adolescentes, traiciones, amores, traiciones y desamores.

Last Resort de Shawn Ryan post Terriers, en principio para mí suficiente garantía, pero además va de submarinos, capitanes que se niegan a cumplir órdenes del mando, conspiraciones del lobby armamentístico, guerras nucleares preventivas, islas paradisíacas perdidas en medio del océano que esconden la serpiente de la traición, la vida y la muerte.

¿Es una serie High Concept? Podría parecerlo. Un capitán desobedece una orden del alto mando de comenzar una guerra y para defenderse lanza un misil hacia el mismo Washington, si eso no es alto concepto. Pero al mismo tiempo estamos ante un grupo de hombres y mujeres que tienen que decidir entre defenderse de un mafioso con conciencia y seguir al capitán u obedecer al alto mando, desertar del submarino y caer en manos del enemigo. Además en la isla hay una taberna, y en la taberna una tabernera de espíritu zen con el corazón roto. ¿La taberna del irlandés?, para todo se puede encontrar referente.

 Y sabéis qué, que por momentos me recuerda a “El corazón de las tinieblas” de Conrad, el horror. El rostro del capitán que interpreta Andre Braugher y su locura fingida o manifiesta recuerdan al coronel Kurtz de Apocalipsis Now. ¿Llegarán a ello? Puede. Mientras la conspiración en Washington avanza en medio de torturas y traiciones. ¿Tenéis bastante? ¿No? Vale, pues si todo lo anterior os parece poco hay chicos, chicos, chicas y más chicos, y músculos, y six pack, six pack

Chicago Fire fue mi primera elección. Vamos a ver, toda seriófila tiene derecho a un placer culpable y no, no estoy traicionando a Bones, Bones no es mi placer culpable, es, como ya, dije la demostración palpable de mi buen gusto en cuestión de series. Mi placer culpable es Turno de Guardia. La empecé a ver en cuanto la estrenaron en 1999, intermitentemente, luego cuando la programó la Sexta estuve todo un año llegando tarde al trabajo porque la ponían a las ocho de la mañana. Me la vi entera con repeticiones y todo. El capítulo homenaje del 11S me hizo llorar tanto que discutí con un compañero de trabajo sobre el heroísmo de los bomberos americanos. En fin una fan acérrima. La vida de Dorkas o de Sully me las conocía tan bien como ahora la del agente Seeley Booth o mejor porque ED Barnero no manipulaba a los personajes a su conveniencia haciéndoles nacer un día en un sitio y al siguiente en la otra punta del país.

Pero Chicago Fire no es, al menos aún, Turno de Guardia, ni Jesse Spencer (ex Chase de House) ni Taylor Kinner (ex novio de Lady Gaga) son Dorkas o Bosco o Doc, sus personajes están huecos y ellos un tanto hinchados. El primer episodio sólo muestra fuegos, accidentes, compañerismo y rivalidad entre los dos machos alfa de la compañía, lo cual no es nada original, porque tampoco Dick Wolf, el productor, es Ed Barnero. En Chicago Fire, al igual que Last Resort, hay una gran cantidad de testosterona desfilando por la pantalla. Six pack, six pack…, suficiente para pasar una divertida trasnochada cuando no hay carne fresca al lado.

¿Por qué, ante la corrupción de la carne que el amanecer zombi vaticina, no puede ser un argumento de autoridad para seguir una serie de televisión el tamaño y dureza de las six pack de los protagonistas? A ver,  decidme ¿por qué no?

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